¿Es correcto decir “música cristiana”?

Tomado del Blog de Daniel Alejo sobre temas que aborda en su libro Todo o Nada que pronto saldra. 

La verdad sencillamente hablando es que no existe tal cosa como “música cristiana”. Lo que sí existen son cristianos haciendo música. Existe un contenido cristiano filosóficamente hablando, pero no existe un género cristiano musicalmente hablando.Rick Warren, el célebre escritor del best seller “Una vida con propósito” nos lo dice claramente: “La música “cristiana” no existe como tal: Sólo hay música con letras cristianas.”.
El musicólogo Donald Hustad, un referente en la materia entre filas protestantes nos dice: “Es una verdad reconocida que la música no es intrínsicamente sagrada ni secular.”

El haber etiquetado de “música cristiana” nuestros discos en el mercado general ha sido una interpretación errónea de la realidad de parte de nuestras filas. Más allá de que esta definición este estandarizada al punto de que los Grammy Award le otorguen un premio; debemos analizar que esto mismo ha alimentado por años el espíritu del ghetto, el de la propiedad privada de la fe. Diseminando el falso concepto de “santidad es igual al aislamiento social”.

Reconocer esto nada tiene que ver con avergonzarse del Evangelio, el término “música cristiana” es incorrecto desde su definición como género musical. Nuestra industria fonográfica se auto-etiqueto no por fines de alarde sino por simple clasificación de mercadeo, sencillamente especificó sus compradores. Pero sin darse cuenta lanzó un claro mensaje discriminatorio a la sociedad en su conjunto; Entre líneas su mensaje dice: “Nuestra música es un asunto privado y restringido para los fieles fanáticos”. Y esto mismo es lo que interpretaron los Grammy al darnos una categoría separada de los géneros normales. Este pensamiento dualista (sacro-secular) no está alineado con la Biblia. Es exactamente el que esgrime la cosmovisión secular que ha moldeado las instituciones dominantes del mundo de occidente desde el Renacimiento despreciando toda expresión de fe; Confinándola a la sola esfera privada, maniatando su influencia a la par de la superstición y las fábulas. La industria fonográfica cristiana persiste en una omisión, limitarse sólo al nicho de mercadeo cristiano. En palabras no técnicas, sólo nos promociona en ambientes sacros, y ésto ha sido sólo a influjo de su propia voluntad, digamos que jamás ha querido salir de su “Jerusalén”.

“Nuestra mente deberá redimensionar el concepto de música cristiana al de música de los cristianos.” Israel Mirenda

Mas informacion: http://www.danielalejo.com



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