En Su oración como Sumo Sacerdote, Cristo definió la vida eterna de la siguiente manera: "Esta empero es la
vida eterna: que te conozcan el solo Dios verdadero, y á Jesucristo, al cual has enviado" (Juan 17:3). El Nuevo
Testamento enseña por todas partes que la vida eterna le ha sido prometida a todo aquél que cree en Cristo:
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree,
no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16). Cuando Él regrese, aquéllos que hayan muerto en el Señor y
aquéllos que Le estén sirviendo recibirán la recompensa de la vida eterna: "Mas ahora, librados del pecado, y
hechos siervos á Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y por fin la vida eterna. Porque la paga del pecado
es muerte: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro" (Romanos 6:22, 23).
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