Así que, amados, pues tenemos tales promesas, limpiémonos de toda inmundicia de carne y de espíritu,
perfeccionando la santificación en temor de Dios" (2 Corintios 7:1). "¿O ignoráis que vuestro cuerpo es
templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque
comprados sois por precio: glorificad pues á Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de
Dios" (1 Corintios 6:19, 20). El uso del tabaco en cualquier forma está prohibido así como el uso habitual
de narcóticos o cualquier droga que produzca dependencia. Las adicciones y la esclavitud a las drogas u
otras substancias son incompatibles con la sujeción de nuestros cuerpos al Señor como vasos santos de
honor para Su uso (Romanos 12: 1, 2; 1 Tesalonicenses 4:4). "Si pues coméis, ó bebéis, ó hacéis otra cosa,
hacedlo todo á gloria de Dios" (1 Corintios 10:31).
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