La Biblia se opone a que el pueblo de Dios esté unido en yugos desiguales con los incrédulos (2 Corintios
6:14-18); se opone a actividades en sociedades secretas, y requiere la completa y total lealtad de los hijos de
Dios: "Jesús le respondió: Yo manifiestamente he hablado al mundo: yo siempre he enseñado en la sinagoga y
en el templo, donde se juntan todos los Judíos, y nada he hablado en oculto" (Juan 18:20; véase también Lucas
16:13). Muchas sociedades u organizaciones secretas requieren tomar un juramento de guardar secreto y los
juramentos son claramente prohibidos [véase El Vocabulario Propio del Creyente] (Efesios 5:12, 13).
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