La Iglesia de Dios de la Profecía sostiene el principio bíblico de un arrepentimiento genuino hacia
Dios (la experiencia personal de salvación) como el criterio para membresía en la iglesia según la práctica
de la iglesia primitiva y la actividad misma de Dios al añadir diariamente a la iglesia aquéllos que
habrían de ser salvos (Hechos 2:41, 47; 1 Corintios 12:13). Un arrepentimiento genuino quiere decir el
dolor que es según Dios por el pecado, confesar, apartarse de, denunciar y abandonar el pecado, y ejercer
la fe a través de la obra completa de Jesucristo "el cual fué entregado por nuestros delitos, y resucitado
para nuestra justificación" (Romanos 4:25). "Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en
tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia,
mas con la boca se hace confesión para salud" (Romanos 10:9, 10). La salvación es instantánea (nuevo
nacimiento, regeneración) y también la obra completa de redención, comenzando con la regeneración
y culminando con el cuerpo glorificado (Hebreos 9:28). En términos de "ser añadido a la iglesia", el
aspecto instantáneo de la salvación es evidente, y un compromiso público ("Lo Prometo/Sí") al pacto
de la iglesia como es administrado por un ministro autorizado de la Iglesia de Dios de la Profecía, en un
ambiente apropiado en la iglesia, es necesario. El pacto lee:
¿Promete usted sinceramente en la presencia de Dios y estos testigos que acepta esta Biblia como
la Palabra de Dios, creer y practicar sus enseñanzas correctamente divididas-
el Nuevo Testamento
como su única regla de fe y práctica, gobierno y disciplina, y andar en la luz a su mejor conocimiento
y habilidad?
La membresía en la iglesia indica aceptación, lo cual es una necesidad básica para cada nuevo
creyente. El liderato ministerial y la iglesia deben esforzarse por darle a los miembros este sentido de
pertenencia. La iglesia también promueve que los nuevos miembros sean colocados inmediatamente en un
proceso de discipulado efectivo y continuo por el pastor y la iglesia local (Hechos 2:42). Un proceso que
incluye cultivar y discipular para ayudarles a madurar (2 Pedro 3:18), descubrir el don espiritual o dones
que pueden manifestarse a través de ellos para la edificación del cuerpo de Cristo (1 Corintios, capítulos
12, 13, 14), y aprender a hacer discípulos de otros (Mateo 28:19, 20). Según continuamos en la cosecha,
un programa de discipulado amplio requiriendo gran sabiduría y cuidado amoroso por el liderato y el
pueblo ayudará a todos los miembros a madurar en Cristo.
Comentarios
alfredo hernandez cruz Escribio:
2010-01-16 13:51:00
Dios bendiga a cada uno de los miembros de la amada iglesia del Señor, quisiera poder recibir apoyo para desarrollar la madurez espiritual, y poder discernir la palbra profetica que nuestro Dios nos ha dado a traves de los hermanos de Almolonga del distrito de Quetzaltenango, además de sueños y visiones que Dios me ha concedido, pido su oración e intercesión para que me puedan ayudar. Vivo en la ciudad del Municipio de Paraiso, del Estado de Tabasco en Mexico, mi cel es el 933 118 47 80 de la empresa telmexdavid Escribio:
2010-09-02 09:47:00
su pagina es muy intresante pero podria sacar cosas nuevasComentar sobre el Artículo.