A partir del este año los pastores serán evaluados cada dos años y revisados cada cuatro por medio de un proceso que involucrará la membresía fiel de la iglesia local. Este procedimiento es el mismo que tuvieron los Supervisores Nacionales el año pasado y el que tendrán también los Ministros o miembros al frente de algún ministerio en la iglesia local.
De acuerdo a las Minutas de la 93ra. Asamblea General Internacional paginas 97 a 109.
El propósito de las Evaluaciones/revisiones puede ser el medio de auto-superación y responsabilidad, y proveen oportunidades de encomio como de amonestación. Llevarlas a cabo periódica y consistentemente, provee afirmación, manteniendo a los participantes y a aquellos a quienes sirven bien informados (Minutas de la 91ra Asamblea General, Comité de doctrina Bíblica y gobierno de la Asamblea, pp 106,107) Además, tiene como propósito identificar los puntos débiles a ser atendidos mientras que identifica los puntos fuertes en el ministerio, Hoy en día los pastores sirven a base de un termino mas largo, y como a nivel mundial existe una crisis de liderazgo, necesitamos ministros que estén bien equipados. La Evaluación/revision puede ser una herramienta esencial para alcanzar esta meta. Este proceso no es para lanzar piedras, sino más bien una herramienta que nos ayudara a desarrollar un mejor ministerio. Es importante que como ministros veamos, no solamente a través de nuestros ojos, sino también a través de los ojos de aquellas personas a las que servimos.
El Proceso general de esta esta al alcance de cada iglesia local a través de la Minutas de la Asamblea General pero en un breve resumen desarrolla de la siguiente manera:
“La membresía de la iglesia local debe nombrar 2 tercios de un Grupo de Trabajo de Evaluación Pastoral y el Pastor debe nombrar el tercio restante. Este Grupo de Trabajo debe recoger las formas establecidas en la minutas para la evaluación luego de ser llenadas por cada miembro, antes de llenarlas este tendrá que poner su nombre, firmar y responder con un “si” o un “no” a las siguientes cuatro preguntas: 1- ¿Es Salvo? 2- ¿Asiste a la Iglesia con regularidad? 3- ¿Ora fielmente por su Pastor? 4 – ¿Paga sus diezmos consistentemente? Estas hojas no deben ser vistas por la persona evaluada. El presidente y el secretario nombrado por el Grupo de Trabajo reportaran los resultados al Pastor evaluado y si es revisión también se someterá los mismos al Supervisor Regional”.
Nuestro comentario particular:
En un mundo de crisis de liderazgo, corrupción, infidelidad, abusos, dolores, etc. y con tanta gente que necesita ayuda espiritual se requiere a que en la Iglesia sirvan hombres que realmente muestren a Dios en sus vidas, acciones, enseñanzas y predicaciones. La auto superación nunca debe de abandonarse en alguien que quiere revelar a un Dios misericordioso, poderoso y fiel. Definitivamente creemos que Dios es quien mejor puede calificar a sus siervos, pero El puso en la iglesia autoridad para desarrollar y proveer formas de crecimiento y calificaciones fieles en sus ministros. En los días de la Iglesia Apostólica, se requería calificaciones a la hora de elegir quienes ayudarían a los Apóstoles en el trabajo de atención a las viudas, también se debía ver calificaciones en los obispos, diáconos y por supuesto en cada cristiano que sirve al Señor. Esas calificaciones deben ser vistas no solamente por algunos sino por toda una congregación que vive en fidelidad a Dios. Claro que siempre puede haber algún abuso o distorsión del propósito en las Evaluaciones/Revisiones pero son los riesgos que se corren en la madures y deseo de tener una iglesia con siervos acorde al corazón de Dios hoy, mañana y siempre.
El Apóstol Pablo dijo en una ocasión atendiendo al desarrollo de los dones espirituales en la iglesia:
1 Corintios 14:40 “pero hágase todo decentemente y con orden.”
Y con esta idea en mente es que en la Iglesia desarrollaremos estos procesos que nos identificaran como una con iglesias locales fuertes a través de Ministros capacitados y estimulados por sus congregaciones.
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